Ayer se disputó en el campo de San Lorenzo, el partido correspondiente a la jornada 16 del Campeonato de Liga de 3ª RFEF, que enfrentó al CD Laredo y al CD Tropezón.

Los nuestros cayeron por un resultado de 4-1, en un partido que presenta varias lecturas, sobre todo, si nos fiamos del resultado final que campeó en el marcador, que en resumidas cuentas es lo de menos. Sin duda hay otros factores mucho más preocupantes, que hacen que nuestro equipo se vea inmerso en una crisis de resultados y de juego evidentes.

Si nos atenemos a la historia reciente de un club joven como el nuestro, ésta nos dice que el Trope siempre se caracterizó por ser un equipo que cuidaba muy bien su defensa, donde los partidos siempre se resolvían a favor o en contra por escaso margen en el electrónico.

Hoy en día, más allá de los resultados, podemos ver un equipo, el nuestro, al que al rival le resulta bastante sencillo marcar. Si a esto le unimos una tónica constante que estamos viendo a lo largo de todos los partidos de esta temporada, y ayer en tierras pejinas no fue diferente, la falta flagrante de puntería y de acierto de cara gol, lo normal es perder el partido, y desaprovechar las numerosas ocasiones de gol, que se fueron sucediendo a lo largo de los noventa minutos de juego.

El partido de ayer, no fue un fiel reflejo de la sensación que al espectador le queda cuando acaba de ver el partido. No hay tanta diferencia entre ambos conjuntos como el marcador reflejó al final. La diferencia estuvo en ambas áreas. El Trope concede demasiadas facilidades a sus rivales en la faceta defensiva, y en la faceta ofensiva no está acertado.

Además, si a todo esto le unimos la permanente marea de bajas de jugadores importantes que sufre el equipo desde el inicio de la temporada, el resultado es el abismo que nos separa de los primeros puestos de la clasificación, y la cruda realidad que supone la mediocridad de ocupar el puesto que actualmente ocupamos, en tierra de nadie.

En lo meramente deportivo, el Trope salió al campo sin complejos ante un buen rival, que sigue optando a todo, y que podemos decir que es uno de los mejores, si no el mejor equipo al que el Trope se ha enfrentado hasta la fecha.

En cuanto a los meramente deportivo, podemos decir que en el minuto 17 el Trope estuvo a punto de adelantarse en el marcador, a la salida de un córner, por mediación de Carlos Alvarez la pelota acabó en el lateral de la red.

La réplica llegó cinco minutos más tarde por parte de Argos con una vaselina que se fue fuera por poco.

Dos minutos más tarde era Kevin, el que probaba a disparar desde media distancia, saliendo ligeramente desviado su lanzamiento.

Fue el preludio del primer gol local, que llegó en el minuto 26 por mediación de Marcelo, que con un disparo raso y duro, superó a Mario, que nada pudo hacer por evitarlo.

En el minuto 33 llegó el segundo de los goles locales, obra de Antonio Poó que culminó una rápida y perfecta contra.

Pudo reducir distancias en el marcador Guijarro, que en el minuto 38 envió el balón al travesaño, después de que David Puras tocara la pelota con la yema de los dedos.

No hubo tiempo para más, y ambos equipos encararon el camino a los vestuarios, con una cómoda ventaja de los locales.

No pudo empezar de peor manera el segundo periodo. Los nuestros cuando apenas había cumplido un minuto de juego encajaban el tercer gol local, y segundo en la cuenta particular de Marcelo.

Seguía sin haber fortuna ni acierto entre los nuestros. Saza, a quemarropa disparaba sólo un minuto después de encajar el tercer gol, siendo su disparo interceptado por el portero local.

Un minuto más tarde era Borty el que volvía a disponer de otra clara ocasión de gol, pero su disparo salió ligeramente por encima del travesaño.

Cinco minutos más tarde, cuando transcurría al minuto 54, Borty volvió a marrar otra clarísima ocasión, sobre la mismísima línea de gol, mandando la pelota fuera.

El cuarto gol local llegó el minuto 80 a través de Diego Marta.

Cuando el partido agonizaba, allá por el minuto 89, llegó el gol de la «honrilla» obra de Saza.

Sin duda, se antoja una semana complicada, en la que los responsables deportivos tendrán un trabajo de recuperación psicológica importante que realizar, con unos jugadores que son los primeros padecer las circunstancias que nos rodean.

Nunca llovió que no escampó.